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La Ranita de Darwin

Reportajes

RANITA DE DARWIN

Si quisieras no ser visto por tus depredadores ¿Qué harías?, camuflarse podría ser la respuesta. Esta resultaría una táctica de supervivencia bastante eficaz ¿y si además fueras muy pequeñito?.
Bueno, hay especies con un mimetismo natural simplemente perfecto, que podrían estar frente a nuestros ojos por docenas y no verlas. Como la Ranita de Darwin (
Rhinoderma darwinii), pero para llegar a ellas, conocerlas y descubrirlas navegamos hasta el Parque Tantauco al extremo sur de la Isla grande de Chiloé, frente al Golfo de Guafo,.
Es una fría mañana, son las 6 a.m. y en una embarcación llamada Blanca Ester, zarpamos a unos 7 nudos desde Quellón, enfilamos por el canal Laitec hacia paso Los Chonos y luego de cinco horas entramos a bahía Nayahue donde esta Caleta Inio, acceso sur al Parque Tantauco. Este territorio fue el asentamiento de los Chonos, una etnia nómada extinta (desaparecida aproximadamente en siglo XVIII), que habitó Chiloé alrededor del 5.000 A.C. ellos eran cazadores de lobos marinos, pescadores y recolectores de mariscos.
El viento trae la lluvia, dejando entre ver un arco iris sobre las copas de los árboles de los islotes de Yencouma y Punta Rocosa hacia el sur. Sin duda alguna, antes de que llegaran los Chonos a estas tierras australes, los oscuros sotobosques seguro albergaban un crisol de vida más abundante y exótico, que el que hoy se puede ver.
El alto porcentaje de humedad que se concentra sobre los suelos de hojarasca y árboles muertos, crea un ciclo de renovación biológico único en que la vida renace de lo que se pudre. Estos nichos ecológicos australes son cuna de especies únicas, como la Ranita de Darwin o sapito vaquero. Esta especie es una de las más pequeñas, y la paciencia se convierte en el mejor aliado para encontrarla.
Pero la espera tiene finalmente su recompensa, tras varios días de búsqueda, aparece un ejemplar en un tronco caído, cubierto con una hirsuta capa de Paragüita del sapo (
Hypopterygium arbuscula), casi sin moverse y perfectamente camuflada, posando calmada para la cámara; de pronto nuestra modelo salta a un montón de hojarasca. Luego de este fallido intento para captarla, unos pasos más allá, aparece otra que se mueve delatando su ubicación, al menos tres más se dejan ver.
En tanto, observamos las imperceptibles diferencias morfológicas de la
Rhinoderma darwinii con su pariente la Rhinoderma rufum, y no es más que fijarse en las membranas de sus patas traseras; ya que la Darwinii no tiene y la Rufum si las posee, tan simple como eso. Esto hace que la primera, se haya adaptado mejor a zonas en donde no necesariamente existen lagunas o charcas. Lo que nos habla de lo que Charles Darwin vió también en bosques como estos, la adaptación.




Además encontramos tres ejemplares con tonalidades distintas en la misma zona, que no es mayor a unos 20 metros de largo. El hogar de la ranita son estos bosques siempreverde maduro del tipo Laurifolio, como Canelos (Drymis winteri) y hermosos Olivillos (Aextoxican punctatum), con una inmensa cobertura verde y alto porcentaje de humedad.
El Sapito Vaquero, como es llamado en algunas partes, por su croar parecido al silbido que hacen los baqueanos a su ganado. Tiene una particular costumbre paternal, que se conoce como
Neomelia, luego que la hembra deposita alrededor de treinta huevos el macho espera unos veinte días para engullirlos y de ahí se deslizan a una bolsa gutural, no es que se los coma, es simplemente que después de eclosionar se quedan dentro de su padre. Hasta desarrollarse como minúsculas ranitas tras unos cincuenta días.
Mientras los zancudos y un par de sanguijuelas hacen de las suyas en mis extremidades, las mido viendo que los machos y hembras no sobrepasan los 25 a 30 mm. En su parte ventral son de color blanco fuerte con manchas negras muy definidas, este decorado les sirve como un método de defensa, volteándose boca arriba para avisar a los depredadores “no soy sabroso”, esta estrategia cromática es muy utilizada por una gran variedad de anfibios en el mundo.
Algunas investigaciones hablan de una fuerte declinación en la población de las Ranas de Darwin, hoy son sólo un recuerdo y ya no se han registrado avistamientos de esta especie durante mucho tiempo en las regiones VIII, IX y X, ahí se encuentran en ese mismo orden, zonas tan conocidas como Contulmo, Cerro Ñielol, Mehuín y el Parque Nacional Puyehue. Se cree que la Rhinoderma Rufum, que antes mencionamos está extinta en Chile.
Una nube negra de lluvia se muestra entre las copas de los árboles, mientras un inquieto Chucao (
Scelorchilus rubecula) se pasea curioso por lo que hacemos, estas aves representan una especie muy numerosa, signo de buena salud del bosque.
Esta especie anura (término que hace alusión a que carece de cola como otras especies de anfibios) es un componente fundamental para los ecosistemas, ellas son predadoras, presa y herbívoros exitosos, en tanto sus hábitats no se vean afectados por el factor antrópico. La disminución de las poblaciones afecta directa o indirectamente al equilibrio de otros organismos que en interactúan en la naturaleza, la importancia de los anfibios se calcula en términos ecológicos actuando como verdaderos medidores de la salud de la tierra, entonces es primordial mantener los bosques lo más prístinos posibles, protegiéndolos y preservando su biodiversidad como lo han hecho en Parque Tantauco.



Texto y fotografía: César Jopia Q.
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