ECLIPSE PERPETUO

 

Definitivamente el pasado 2 de julio, marcó un antes y un después para muchas personas, es verdad que han ocurrido varios eclipses solares totales, en lo que transcurre una sola generación, sin embargo probablemente ningún ha sido tan publicitado ni tan accesible, el aspecto comunicacional fue clave para convertir un fenómeno astronómico en todo un panorama familiar, nunca la astronomía ha tenido tanta farándula ni ha sido tan popular como el momento que vive hoy por hoy.

Y a decir verdad, si que lo fue, un evento de proporciones estéticas inigualables, estéticas si, porque se trató de un espectáculo hermoso, con ribetes mágicos, ya que se sucedió en uno de los valles con más historia mística de Chile, y pionero en la observación astronómica, el Valle del Elqui.

El valle entero se obscureció, como si el Sol hubiese lanzado su último hálito de vida, justo frente a nuestros ojos, las aves enloquecieron en un frenético vuelo en bandada, probablemente la química de las flores estacionales confundieron su ciclo de apertura, quien sabe qué otros efectos pudieron darse en la naturaleza, visiblemente sólo una especie salto exultante y envuelta en conmoción, nosotros.

Para muchos el eclipse fue algo extraordinario, un conmovedor espectáculo de la naturaleza, maravilloso, algo que definitivamente hay que presenciar antes de morir. No obstante un eclipse solar, para otros es algo muy cotidiano, común ya que viven presenciándolo, es cierto que no se puede comparar esta experiencia con esta otra experiencia, la de observar la Corona solar a diario a través de un Coronógrafo espectrométrico de gran angular.

Claro que suena a muy sofisticado pero su principio es muy simple, claro está ya lo vimos el dos de julio, se trata de eclipsar artificialmente el Sol con un disco sólido ubicado en el centro del telescopio, bloqueando el paso de la luz solar generando un eclipse artificial, permitiendo no sólo observar la corona solar, sino que también estudiarla y monitorear su comportamiento, un telescopio como este está en el espacio y se encuentra en orbita en desde 1995 se trata del Observatorio Solar y Heliosférico de las agencias espaciales ESA y NASA más conocido como SOHO.

Este constante eclipse solar permite generar alertas tempranas de actividad solar, que en distintos niveles de erupciones solares son perjudiciales para las comunicaciones terrestres sino que son contenedoras de una serie de daños a la atmosfera y a la vida en la tierra, es decir que estas emanaciones afectan directamente al campo magnético terrestre, generando poderosas tormentas geomagnéticas que, sólo de partida, pueden provocar gigantescos blackouts o apagones de energía en regiones completas, creando el caos que ya es posible imaginarnos.  

El SOHO ha captado fuertes erupciones utilizando, por cierto igual como nosotros, poderosos filtros pero en este caso con variadas intencionalidades, por ejemplo filtros para la luz ultravioleta extrema, estas erupciones son proyecciones o eyecciones de gigantescas masas de plasma magnetizado, de ahí el peligro para los satélites artificiales terrestres, estas eyecciones de masa coronal (CMEs) viajan por el espacio planetario alcanzado millones de kilómetros por hora ya que están compuestas de  millones de toneladas de gas ionizado.

Esta observación es muy importante, no sólo para estas alertas tempranas de actividad solar, el Sol es en sí una estrella vieja, que, aunque se estima que tiene un promedio de la mitad de su vida útil, aun le queda bastante mucho tiempo, más allá de la propia existencia de la raza humana, al menos unos seis mil millones de años, pero no está demás mantenerlo bajo la lupa, al menos mientras vivamos bajo su luz sempiterna.

Revista BIOMA

2019

Fotografía de portada: Revista BIOMA

Fotografias interiores ESO Chile, SOHO (ESA/NASA)

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