ARQUEOASTRONOMÍA, huellas del universo

 

Son huellas eternas, labradas en las piedras de los valles más profundos del Choapa, son mensajes que cuentan historias que no entendemos del todo aún, como puede que ser que jamás las descifremos, ya que estamos cegados por los tecnicismos académico-científicos que nos han alejado de la magia chamánica onírica de los pueblos ancestrales, ellos tenían una posición ventajosa, una mente libre, una perspectiva de su entorno diametralmente opuesta a la nuestra, aquellas culturas remotas tenían un asiento en primera fila ante el escenario de un cielo nocturno prístino, pero realmente prístino, lo que les presentaba o permitía crear su cosmovisión del universo tan profunda que los llevó a querer compartirla con nosotros a miles de años en el futuro, como máquinas inertes del tiempo, sus petroglifos son verdaderas cartas de navegación en el océano de sus pensamientos, ¿qué soñaban?, ¿a qué le temían?, ¿a quién adoraban? Son preguntas que ciertamente creemos haber respondido, pero hay que reconocer que hay un margen que nos indica que no es así y eh ahí lo seductor de esta búsqueda de respuestas.

Los pueblos originarios y ancestrales, ¿sabían cosas que hoy nosotros no sabemos sobre el universo, aún teniendo los instrumentos de observación y medición más avanzados que nuestra civilización a logrado desarrollar?

Una noche cuando el cielo nocturno invadía la retina de un hombre, un chaman, en lo profundo de un valle, con sus cavilaciones embebidas por conceptos universales que desconocemos, su entendimiento primitivo en el buen sentido de la palabra, lo llevo a escoger una roca, no cualquier roca, una que ya estaba escrita para él pero en su mente, en su corazón místico, en su alma mágica que se mantenía en estrecha relación simbiótica con la tierra. Con otra piedra más pequeña, una que probablemente portaba siempre con él, cual lápiz para anotar sus experiencias, comienza a labrar un mensaje, símbolos del mundo que lo rodeaba, no eran palabras, no eran letras ni números, es más, puede que ni siquiera hayan sido o representado símbolos, sino más bien ideas y conceptos sobre el todo, el abajo y el arriba, lo vivo con lo muerto, lo eterno con lo perecedero, lo profundo con lo cotidiano, era las evidencias que dejaría de su cosmovisión.

En nuestra actualidad tan mundana e iluminada por Led, distinta a esos pretéritos tiempos, se han ligado en algún punto dos ciencias que parecen distantes en su contenido de estudio, sin embargo precisamente las antiguas culturas de las que hablamos se encargaron de enlazar sus ámbitos, el universo con los vestigios en la tierra, la Astronomía con la Arqueología. Estas ciencias exactas se unen y estudian las orientaciones de las diferentes construcciones o lugares sacralizados de las antiguas culturas, determinado con ello el grado de conocimiento astronómico de aquellas culturas precolombinas que por cierto nos han precedido.

Nuestros ancestros tenían su propia articulación de las formas que veían en el firmamento y sus cuerpos celestes, ellos antes de plasmarlo en las piedras lo amalgamaron en lo profundo de sus creencias religiosas y cosmogónicas, expandiendo estos conocimientos por medio de petroglifos, pictoglifos y geoglifos en una amplia casuística geográfica y temporal, desde el neolítico hasta las avanzadas sociedades precolombinas.

Ciertamente hay un gran sesgo en la arqueoastronomía de libre interpretación, al estudiar las evidencias manifestadas en el arte rupestre, buscando relacionar su sentido original con los astros y su comportamiento en el universo, más allá de que en el arte rupestre hay expresiones que claramente grafica temáticas relacionadas con ciclos naturales concurrentes con climatología o aspectos culturales tales como actividades de caza, pesca o crianza de animales domésticos, no obstante todo lo anterior, la interpretación se logra levantando información centrada en registros orales de habitantes aledaños a los sitios arqueológicos y los escritos en las piedras.

En este camino iniciaremos una serie de reportajes que nos llevaran a entender el concepto de Cosmovisión astronómica de los pueblos ancestrales y este es sólo el comienzo.

Fin primera parte.

Revista BIOMA 2021

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