LA GARZA GRANDE; ESBELTA, TÍMIDA Y SILENCIOSA

La garza grande (Ardea alba), garza blanca o garza real como también se le conoce pertenece al orden Pelecaniformes, familia Ardeidae y es la garza de color blanco más grande que se registra en todo el territorio nacional, encontrándose también en todos los continentes del planeta a excepción de la Antártica.  

Se caracteriza por ser un ave de gran tamaño que pesa alrededor de 1,5 kilos y mide entre 80 y 100 centímetros de longitud desde la ranfoteca o pico a la cola. Su envergadura alar, es decir la distancia que existe entre la punta de sus alas va desde 130 a 170 centímetros. Tiene patas negras y un cuello muy largo que la caracteriza. En época no reproductiva, la ranfoteca es de un color amarillo anaranjado y los lorums, o la zona de piel desnuda comprendida entre los ojos y las fosas nasales, son de color amarillo, pero en época reproductiva éstos se tornan verdosos y el amarillo del pico se oscurece apareciendo además unas plumas largas en el pecho y unas prominentes plumas llamadas egretas o egretes que sobresalen desde la espalda.

En reposo se aprecia su cuello en forma de “s” y su real longitud queda en evidencia cuando está cazando o cuando toma una posición de alerta ya que estira el cuello pudiendo alcanzar el metro de altura. Vuela en forma pausada con el cuello plegado entre los hombros y las patas estiradas, lo cual puede ayudar a diferenciarla en vuelo ya que otras especies similares vuelan con el cuello extendido.

Esta especie es común de observar en orillas de aguas poco profundas en todo tipo de ambientes acuáticos; dulces y salobres y hasta los 4.000 msnm. Se puede observar solitaria, en pareja o en pequeños grupos, a veces asociados con otras especies como la garza chica (Egretta thula) con la cual se puede confundir pero ésta presenta el pico negro, las patas amarillas con negro y es de un tamaño bastante menor que se puede apreciar desde lejos y que ayuda a distinguirlas sin problemas.

Se alimentan de peces, anfibios, reptiles, crustáceos, insectos y otros invertebrados, pero también se puede alimentar de mamíferos pequeños y pichones de aves. Si la observamos durante la caza, veremos que camina muy lento alternando tiempos de absoluta inmovilidad, hasta que se lanza velozmente para atrapar la presa con su pico que lo utiliza como si fuera un verdadero arpón.

No existe dimorfismo sexual en esta especie, es decir no hay diferencia del plumaje entre machos y hembras. La madurez sexual es alcanzada entre los 2 y 3 años y forman parejas monógamas sucesivas cada temporada, pero se desconoce si las parejas duran hasta la siguiente temporada.

 

 

 

Se sabe que la época reproductiva, que va desde agosto a febrero, comienza cuando el macho selecciona una zona para anidar y empieza a construir el nido, con el cual atrae a una hembra. Nidifican en forma gregaria asociándose con otros individuos de la misma especie sobre árboles y arbustos en zonas inundadas. Los nidos son grandes y construidos con palos o ramas sin mucha arquitectura o elaboración. Se ha visto que el nido se puede reutilizar en la siguiente temporada.

 

Ponen generalmente 3 huevos de color celeste que son incubados por aproximadamente entre 23 a 29 días. Los pichones que son nidícolas, es decir las crías salen del huevo sin estar completamente desarrolladas y dependen totalmente de sus padres, empluman entre los 40 y 60 días desde su eclosión quedándose en el nido por unos 25 a 30 días más, es decir demoran bastante en crecer en comparación con otras especies e incluso después de abandonar el nido siguen dependiendo de sus padres hasta la siguiente postura.

Esta garza o Great White Egret como se conoce en inglés, normalmente suele ser un ave silenciosa, pero emite graznidos estridentes cuando es molestada, e igualmente cuando se encuentra en sus colonias de cría, que desde lejos son escuchadas sin problemas.

Según la clasificación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), esta especie está catalogada como especie de preocupación menor (LC), es decir no se cumple ninguno de los criterios que definen a la especie dentro de las categorías de En Peligro Crítico, En Peligro, Vulnerable o Casi Amenazado. Sin embargo, tenemos que ayudar a preservarla ya que su población podría disminuir por factores como la destrucción y contaminación de su hábitat y por el ataque de perros o gatos domésticos con acceso no controlado en los lugares donde habita.  Aun así, esta especie por suerte se adapta bien al hábitat citadino y puede ser vista fácilmente cerca de humedales y cuerpos de agua en zonas urbanas y suburbanas.

 

Ahora que ya conoces un poco más a esta especie ayudemos a cuidarla y admiremos su maravillosa y esbelta figura.

Texto y fotografias (también portada)

Gabriela y Juan Sebastián Espejo

@wingsfromsouth y @cacoespejo_fotografia

Revista BIOMA 

2021

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