COSCOROBA: EL ENIGMA BLANCO
En el vasto tapiz de la fauna sudamericana, pocas aves despiertan tanta curiosidad taxonómica y admiración estética como el Cisne Coscoroba (Coscoroba coscoroba). Aunque su plumaje blanco inmaculado y su porte sereno lo asocian de inmediato con los cisnes, este habitante de los humedales del Cono Sur es, en realidad, un eslabón perdido entre los gansos y los cisnes auténticos.
Un Perfil Genético Singular
A diferencia de los cisnes del género Cygnus, el Coscoroba es el único miembro de su género. Su genética revela una cercanía sorprendente con las suirirís (patos silbadores) y los gansos de Australia. Es un ave de tamaño mediano dentro de su familia, con un peso que ronda los 4 kg y una envergadura que impone respeto. Su rasgo más distintivo no es solo su color, sino su pico aplanado de un color rojo rosáceo intenso, que lo diferencia radicalmente del perfil de un cisne común.
Hábitat: Del Pantano a la Estepa
El Coscoroba es un ciudadano de las latitudes australes. Se distribuye desde el sur de Brasil y Paraguay hasta el centro de Chile y Argentina, llegando incluso a las Islas Malvinas y la Tierra del Fuego.
Prefiere lagunas de agua dulce o salobre con vegetación emergente. A diferencia de otros cisnes que requieren grandes espejos de agua profunda, el Coscoroba se siente cómodo en aguas someras, donde puede alimentarse fácilmente de plantas acuáticas, mejillones y pequeños crustáceos filtrando el lodo con su pico especializado.
La Crianza: Un Compromiso de Pareja
La vida social del Coscoroba gira en torno a la monogamia. Las parejas se forman de por vida y demuestran una lealtad inquebrantable, especialmente durante la temporada de reproducción, que suele comenzar en la primavera austral.
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El Nido: Construyen grandes plataformas de vegetación acuática escondidas entre los juncos. Es una estructura robusta diseñada para proteger los huevos de la humedad del suelo.
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La Incubación: La hembra pone entre 4 y 7 huevos de color crema. Durante los aproximadamente 35 días que dura la incubación, el macho asume el rol de centinela, patrullando el territorio con una agresividad feroz contra cualquier intruso.
Los Polluelos: "Gansitos" de Algodón
Al nacer, los polluelos de Coscoroba son un espectáculo de la naturaleza. A diferencia de los cisnes de cuello negro, cuyos pichones son grises, los del Coscoroba presentan un plumaje blanco con manchas oscuras (marrones o grises) en la cabeza y el dorso, lo que les sirve de camuflaje perfecto entre las luces y sombras de los juncales.
Son aves nidífugas, lo que significa que a las pocas horas de nacer ya pueden nadar y seguir a sus padres. Durante los primeros meses, los adultos son extremadamente protectores. Es común ver a la familia navegando en fila india: un adulto lidera el camino abriendo paso en la vegetación, mientras el otro cierra la marcha vigilando el cielo por posibles depredadores como el carancho o el aguilucho.
Hábitos y Supervivencia
El Coscoroba es un ave gregaria fuera de la época de cría, formando bandadas que migran hacia el norte cuando los inviernos patagónicos se vuelven extremos. Su canto, un fuerte y trompeteante "cos-co-ro-ba", es el que le da su nombre común y resuena en los atardeceres de la estepa.
A pesar de no estar en peligro crítico, la pérdida de humedales y la contaminación de las cuencas hídricas representan una amenaza constante. Su existencia es un recordatorio de la delicada biodiversidad que habita en los rincones más fríos y húmedos de América del Sur.
Revista BIOMA
Vida al sur de la Tierra
2026






