DUHATAO,

paraíso natural

 

El nombre Duhatao, la verdad es que suena, para quien no la conoce, como a un nombre de una isla en la polinesia, exótica y exuberante del pacífico sur, aunque la verdad y no para decepcionarse, Duhatao si está en las costas del pacifico sur, pero acá en Chile, específicamente en la hermosa isla grande de Chiloé.

Y para conocer este sitio, llegamos a Chiloé luego de cruzar el emblemático canal de Chacao, que por sí sólo ya es una aventura muy entrañable, que no importa cuantas veces lo hemos cruzado, nunca deja de ser toda una experiencia inolvidable.

Es temprano aún cuando arribamos a la isla, pasamos el pequeño poblado de Chacao y después entramos en la comuna de Ancud, el noble oficio de la pesca artesanal predomina en el escenario económico local, botes por doquier se ven al llegar a esta ciudad. Sin darnos cuenta el día va pasando recorriendo algunos sectores céntricos, el borde costero y su plaza decorada con esculturas de personajes de la mitología chilota, con lo que concluimos que hay una delicada belleza en lo simple y cotidiano de Ancud que envuelve.

El día siguiente, tras una breve coordinación, nos dirigimos hacia el oeste, por la costa hasta el sector de Quilo, más allá hay un cruce, nos dicen, antes de Quetalmahue, esa ruta nos lleva por los sectores de Cocotué con hermosas vistas panorámicas de la bahía donde se encuentra el Monumento Natural Islotes de Puñihuil, después de pasar el sector de Pumilahue, llegamos al fin a Duhatao, cabe indicar que hay otra ruta para llegar, se puede tomar la ruta desde Ancud hacia Mechaico, por el interior llegando directo a Chepu.

Pero de vuelta a la ruta que decidimos tomar, el paisaje se anuncia solo, bosques laurifolios lluviosos valdivianos se mantienen incólumes en su esencia salvaje, sólo azotados por los vientos oceánicos, muy intensos, hay tanto verdor que parece ser un manto tendido que cubre cada misterio de la vida natural de este pequeño mundo costero, como el sorprendente Caracol de Bosque (Macrocyclis peruvianus), no son bosques olvidados, al contrario, es una zona muy conocida por los chilotes de la comuna de Ancud, pero si es muy solitario por su apartado acceso, y que además no cuenta con instalaciones salvo algunas cabañas.

Entre las intrincadas quebradas y roqueríos existe “Senderos de Chile” una iniciativa diseñada para el turismo aventura, para el trekking y la observación de flora y fauna, que conecta Duhatao con la playa de Anway y Chepu, en una muy sobrecogedora caminata por un ondulante y estrecho sendero.

 

 

Un calmo río desemboca en un estuario que tímidamente se entrega al mar, aquí la avifauna es muy visible y audible, bandadas de loros Choroy (Enicognathus leptorhynchus) rompen el apacible silencio con sus chillidos mientras se desplazan de un sector a otro, esto no altera las meditativas labores de observación de pesca del emblemático Martin pescador (Ceryle torcuata) que impresiona al verlo de cerca, con sus casi 44 centímetros de envergadura, él se posa en una rama que pende al borde de río mientras no despega la mirada del agua, hasta detectar a su mejor candidato que se convertirá en su cena, y antes de que nadie se percate, alza un vuelo vertiginoso y se abalanza sobre su victima, este acto de pesca aérea sucede en sólo segundos.

Mientras esta acción sucede una Huala (Podiceps major) nada casi imperceptiblemente muy bien camuflada por el tono verde que el agua refleja.

Ulmos (Eucryphia cordifolia), Tineos (Weinmannia trichosperma), Tepas (Laureliopsis philippiana), Lumas (Amomyrtus luma), Canelos (Drimys winteri) y Tiacas (Caldcluvia paniculata) son las especies arbóreas que se puede encontrar en estas latitudes.

Y así, sentados en un mirador natural que domina la bahía, sobre un afloramiento de roca entre el denso manto de arbustos de helechos y enredaderas que parecen estar peinados por el viento, vemos como el Sol finalmente se esconde en el horizonte mientras el mar se embravece para azotar con fuerza las rocas, hasta que los últimos rayos de luz cortan la foresta para dar paso a la noche.

Este es Duhatao, un relicto rincón de Chiloé que aún se mantiene relativamente prístino y que no pertenece a ninguna red de parques o reservas nacionales ni estatales ni privadas, pero que es digno de proteger o al menos respetar.

 

       

Revista BIOMA 2019 

 

 

VOLVER

 

 

logotipo propio CONAF 2018 A-01-01.png

© 2018  REVISTA BIOMA, TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now