WANU, EL ORO BLANCO

Cuando se va en busca de una historia para investigar, suele suceder que se encuentran otros temas solapados por el olvido, estos se pierden en la anales de la historia ya sea por sus pocas huellas físicas o por su remota e inhóspita ubicación, no por ello dejan de ser interesantes de narrar y compartir.

Sucedió en la provincia de Tocopilla, mientras recorríamos las solitarias caletas para el reportaje de esta edición, en un recodo de la solitaria carretera costera, divisamos a lo lejos una gran cantidad de aves en inaccesibles y escarpados acantilados, se trataba de una abundante colonia de Sula variegata (Piquero), el Piquero es un ave marina muy común, su rango va desde Arica a Los Lagos en Chile, no obstante también habita desde Perú hasta Ecuador, anida, como vimos, en roqueríos o despeñaderos costeros e islotes que están en la ruta de la corriente de Humboldt, por la literatura especializada sabemos que la gran masa de población de las Sula variegata se desplaza hacia el sur entre marzo y abril volviendo a esta zona nortina en el mes de septiembre.

Como en todos o casi todos los hábitats, esto aparenta una buena salud poblacional de esta especie, junto con algunos e infaltables pelícanos, no obstante esta ave costera tal y como lo dice su nombre común en Perú, Guanotölpel, fue víctima de su propio productivo desperdicio… el Guano.

El Piquero fue la mayor ave productora de Guano que pueda existir, tanto que sus fecas se convirtieron en el llamado “oro blanco” para el Perú y el Chile del siglo XIX, es decir que entre los años 1840 y 1870 este material valía mucho, pero mucho dinero.

La palabra Guano, proviene del Quechua “wanu”, que obviamente hace referencia al excremento de las aves, en este caso de las aves marinas.

Nos desmarcamos por un tiempo de la idea original de explorar caletas, al encontrarnos ante este nuevo escenario histórico, de mucha importancia para el desarrollo de nuestro país de aquel entonces y en parte gatillante de la emblemática Guerra del Pacífico, que enfrentó a tres países en los albores de su desarrollo* en cruentas batallas.

Mientras los piqueros vienen y van, en una agitada vorágine de albas alas danzantes bajo un cielo tan azul que llega a confundir al censor de la cámara, quedamos sorprendidos con los vestigios de unas rusticas estructuras de fierro, ordenadas en fila por las verticales paredes de piedra blanca, y que van desde donde estamos parados hasta las partes más escarpadas y peligrosas de estos acantilados, se trata de clavos de fierro incrustados en la roca que otrora debieron ser precarias vías de acceso hacia las “covaderas” donde anidan los Piqueros, subir por ellas se trataba de una peligrosa maniobra para cualquiera que no “tuviera alas” para llegar hasta la cima de estos vertiginosos roqueríos.

Obreros de muchas latitudes llegaron a trabajar para extraer el preciado tesoro blanco, pavorosas historias de accidentes y muertes por caídas a las profundas quebradas donde el mar no tiene piedad, quedaron impregnadas en estas silentes huellas materiales de una época en que no se conocía nada más que la ambición.

¿pero porqué tanto esfuerzo y sacrificios para recoger el guano?

Los pueblos prehispánicos del Perú, desde hacía mucho que ya conocían las virtudes del Guano de esta ave como un poderoso fertilizante, la dieta de los Piqueros que consta sólo de peces, terminaba, secado al Sol, como un polvo blanco rico en sulfatos y otros componentes químicos degradados de la carne, cartílagos y cueros de los pescados. Estos pueblos esencialmente cultivadores transportaban este aditivo para sus siembras desde la costa hacia sus distintos asentamientos tierra adentro.

Así y sin saberlo siquiera, el Piquero, se convirtió en proveedor de los mercados agrícolas incluso Europeos, Chile y Perú vieron nacer y hacer fructífera su economía gracias a este extraño y exótico subproducto de la indigestión aviaria.

Cabe señalar, que donde nos encontramos, costas de Tocopilla, en aquel entonces no era territorio chileno necesariamente, las fronteras, a diferencia de ahora no estaban ni tan delimitadas ni tan determinadas políticamente*, el Guano era un bien que no estaba en toda la franja costera nortina, había Guano en las Islas Chinchas y las costas de Tarapacá. Chile mantenía cierta soberanía hasta Caldera y Bolivia por su parte contaba como territorio boliviano desde el sector de Cobija (ahora en la comuna de Tocopilla) hacia el norte, no obstante los únicos habitantes de esas comarcas expuestas al océano aún eran los míticos pueblos originarios de los Atacameños y los nómades Changos, a pesar de eso ambos países consideraban estas tierras como “despobladas” aún así el conflicto ya estaba latente entre ellos, Chile reclamaba Atacama como propia y Bolivia por su parte reclamaba los mismo incluso hasta Copiapó.

En este ir y venir político territorial, para variar un extranjero, un Francés apellidado Latrille descubrió Guano en 1841 en la zona que corresponde a Mejillones, mientras que los pájaros sin saber nada de política continuaban defecando en sus piedras, Chile vio con desconfianza este descubrimiento, porque para nuestro país Mejillones era chileno, ya que Latrille comenzó a exportar Guano con el permiso de Bolivia y claramente Chile no iba a tolerarlo, el emblemático presidente Manuel Bulnes en 1842 decretó como territorio chileno el litoral del árido desierto de Atacama, para asegurar la soberanía sobre este valioso recurso.

Pero volviendo a las inocentes aves defecadoras, lejos de la política exterior, las ambiciones y las ansias de muchos por lucrar a costa de vidas humanas, los Piqueros, de alguna manera fueron creadores de suelo, acumulando material hasta crear cerros de Guano. A mediados de la centuria de 1800 se descubrió que había dos tipos de Guano, el blanco y el rojo, el Guano blanco como aún se puede apreciar en las albos acantilados costeros donde nos encontramos, como dijimos es un poderoso fertilizante, pero más escaso por su pureza, ya que se trata de depósitos frescos o recientes de Guano sin contaminantes o suciedad, en contraste a esto el Guano rojo es muy abundante pero mucho menos puro, su tono ocre lo obtiene por su larga data de acumulación de otros componentes además de la feca, tales como químicos degradados de intestinos de pescados, huesos de las propias aves, plumas, cáscaras de huevos, sales, etc. El Guano rojo es más bien material paleontológico, digno de análisis, ya que se trata del proceso de acumulación por millones de años de material orgánico, creado por capas tras capas de fósiles de estas y otras especies que habitaron estos afloramientos rocosos.

Hoy el legado de esta página de la historia, está de alguna manera olvidado, apartado del patrimonio biocultural, no obstante hay también una narrativa interesante sobre conservación de una especie de ave marina y el mal manejo de la sustentabilidad de un recurso natural renovable, que de haber continuado la explotación de este producto, las aves y su comportamiento y porque no decirlo, su población se habrían visto gravemente afectadas, por la sobreexplotación e intervención irresponsable y desmedida del hábitat de la Sula variegata.

En toda historia, hay lecciones que aprender, esta fue una historia con un final relativamente feliz, la especie no cayó en peligro de extinción ni se extinguió como ha pasado con otras especies en el mundo, pero obvia y lamentablemente sus antepasados fueron diezmados por la ambición económica y política de aquel entonces.   

 

*En 1840 aproximadamente, cuando iniciaba la explotación del Guano, Chile a penas tenía 22 años como país con vida republicana. 

En 1978 Chile dejo de explotar el Guano, y se cerró la última planta procesadora en Mejillones.

Revista BIOMA 2019

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