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CHARCAS ESTACIONALES, su valor ecosistémico

Las precipitaciones estacionales, son por mucho, algo más que sólo lluvias que benefician a la agricultura y reverdecen el paisaje. Por ello nos desplazamos a los interminables llanos de Huentelauquén sólo para encontrarnos con las postales que las precipitaciones dejaron tras de sí, nuevos espacios naturales insospechados y otros que ya por su forma cóncava en el suelo son recurrentes cada vez que cae agua. Estos nuevos ámbitos que, en algunos ecosistemas, no en todos, pero sí en muchos, se empapan de vida, ya sea porque sus características climáticas carecen de episodios pluviales periódicos dando pie a la fauna para encontrar en ellos una buena oportunidad de comida fácil y fresca, hablamos de las charcas estacionales. Que a la distancia no parecen más que una dificultad en el camino, o un obstáculo que hay que evadir, una posa de agua sin importancia, no obstante, como mencionamos antes su rol temporal ecosistémico genera instancias naturales muy activas para la fauna, especialmente para la avifauna local o migratoria, son verdaderas redes tróficas que representan los flujos de energía transferidos mediante el consumo de micro invertebrados que quedan expuestos, comprendiendo una parte muy importante de la diversidad en estos efímeros sistemas dulceacuícolas, insectos y crustáceos en abundancia emergen, o mejor dicho quedan disponibles para los inquietos depredadores que se dan verdaderos festines en estos nuevos escenarios.

Una de nuestras charcas estacionales favoritas es la del sector de Paihuenes, una planicie que ya históricamente ha sido socavada, formando un importante cuerpo de agua cada vez que las precipitaciones son generosas, el suelo actúa como un recipiente natural que su nivel de llenado varía de acuerdo a los niveles pluviométricos sucedidos. Primero la lluvia humecta el suelo seco, luego se absorbe hasta que llega un punto de acumulación suficiente para ir formando una suerte de piscina de unos cuantos centímetros de profundidad.

Basta con estar unos minutos muy quietos, para comenzar a ver una rica variedad de aves que hiperactivamente deambulan entre estas playas en miniatura en busca de crustáceos, el color de la piedras y el barro o la luz del Sol hace del camuflaje de algunas especies todo un desafío verlas a simple vista alimentarse, sin embargo, ahí están. Chorlos nevados (Anarhynchus nivosus), chorlos de doble collar (Anarhynchus falklandicus), colegiales (Lessonia rufa), cisne coscoroba (Coscoroba coscoroba), gaviotas dominicanas (Larus dominicanus), perritos (Himantopus mexicanus), playeros de baird (Calidris bairdii), sólo por nombrar algunas de las especies que visitan estos cuerpos de agua.     

Pero, ¿Qué hace de estos cuerpos de agua efímeros sean tan atractivos para la avifauna?

A decir verdad, no existen muchos estudios al respecto, especialmente a lo que hace referencia al contenido biológico de estas charcas de Huentelauquén en la región de Coquimbo, a diferencia de trabajos de investigación más acabados en las llanuras patagónicas, en la región de la Araucanía en las montañas andinas y algunas dunas costeras. En estas charcas de Huentelauquén se sabe de la presencia de especies crustáceas acuáticas como la Daphnia ambigua, Simocephalus serrulatus, Boeckella gracilipes, Ostracoda y camarones de almeja Lynceus y Leptestheria.*

Estas especies fueron identificadas entre los años 2015 y 2016 realizando levantamientos muestras de zooplancton utilizando protocolos de recolección basados en la filtración de mallas y fijados los especímenes en etanol para posterior identificación con descripciones bibliográficas más relevantes científicamente hablando, para establecer sus abundancias relativas y absolutas.

Determinar nuevos y más estudios biológicos en estas formaciones de agua, permitiría comprender como se convierten en ecosistemas lénticos dulceacuícolas con amplia biodiversidad posicionándolos en un grado alto de importancia trófica para las especies depredadoras y sus relaciones alimenticias.

Todo lo anterior deja en evidencia que son ecosistemas poco conocidos en Chile, de las actuales charcas estacionales debemos aprender más y por cierto, a pesar de su estado temporal de existencia, aprender también a protegerlos considerándolos como biomas ricos en comunidades de macroinvertebrados y vertebrados acuáticos vitales para la sobrevivencia de especies de avifauna.

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