top of page

EL SILENCIOSO SERVICIO DE LIMPIEZA DE LOS JOTES

A menudo ignorados, o incluso despreciados por su aspecto cadavérico y hábitos alimenticios un tanto repugnantes, no obstante, los jotes son los ingenieros sanitarios más eficientes de la naturaleza. En Chile, el jote de cabeza colorada y el jote de cabeza negra indistintamente patrullan los cielos desde el desierto de Atacama hasta los fiordos australes, cumpliendo un rol que, si llegara a faltar, y por favor léanlo bien… pondría en jaque la salud de nuestros ecosistemas.
Aunque a simple vista pueden parecer iguales para el ojo no entrenado, más allá del color de sus cabezas, estas dos especies tienen personalidades y estrategias de supervivencia muy distintas.
Por ejemplo, el Jote de Cabeza Colorada (Cathartes aura) es el “detective” del aire. Posee un sentido del olfato extremadamente agudo, algo inusual en el mundo de las aves, lo que le permite localizar carroña incluso bajo el denso dosel de los bosques del sur. Por ello prefiere planear en solitario o en grupos pequeños, aprovechando las corrientes térmicas.
En cambio, el Jote de Cabeza Negra (Coragyps atratus) es un “oportunista” social, a diferencia de su pariente, no tiene un gran olfato, por lo que suele vigilar al jote de cabeza colorada desde las alturas. Cuando el de cabeza colorada encuentra comida, el de cabeza negra baja rápidamente, a menudo imponiéndose por su comportamiento más agresivo y gregario. Es común verlo en vertederos, caletas de pescadores y techos de ciudades.
El Rol Ecosistémico: ¿Por qué son indispensables?
Si los jotes desaparecieran, los campos y costas de Chile se convertirían en focos de infección, de ahí su función principal, qué es la eliminación de biomasa en descomposición, pero su impacto va mucho más allá que el simple hecho de tener un paladar poco refinado.
Ese impacto se puede presentar en distintos aspectos, el primero es la barrera sanitaria natural, porque el sistema digestivo de un jote es una maravilla de la evolución. Sus ácidos estomacales son tan potentes que pueden neutralizar bacterias y virus letales como el ántrax, el cólera y la toxina botulínica. Al consumir animales muertos, evitan que estas enfermedades se filtren a las napas subterráneas o contagien al ganado y a los humanos.
Otro es el reciclaje de nutrientes, ya que, al procesar la carne en descomposición, aceleran el retorno de nutrientes al suelo, cerrando el ciclo de la vida de manera eficiente. Y por último la eficiencia energética, los jotes son maestros del ahorro energético. Pasan horas planeando sin batir las alas, monitoreando vastas extensiones de terreno sin costo metabólico alto, lo que los hace los primeros en llegar a la “escena del crimen”.
Hábitats y Adaptación en Chile
La geografía chilena ofrece desafíos únicos que estas aves han sabido conquistar, porque por ejemplo en la zona norte, en el desierto, ellos limpian los restos de fauna silvestre, como el caso de los camélidos, sobre viendo con ello a esas condiciones de aridez extrema. Mientras que, en la zona central, los jotes son vitales en los valles transversales y en la cordillera, donde se deshacen de los restos de animales que mueren producto del clima de montaña o por la depredación natural. 
En la costa, donde fueron captadas las fotografías para este reportaje, el jote es el rey de las caletas, peleando cada deshecho con las gaviotas, ahí las cabezas de pescado y espinazos son un verdadero manjar que debe ser defendido con patas y picos. Finalmente, en el sur el jote cabeza colorada, se luce encontrando animales muertos entre la densa vegetación gracias a su extraordinario olfato.
Un Cambio de Perspectiva
A pesar de su importancia, estas aves enfrentan amenazas como el envenenamiento indirecto (por consumo de animales que han ingerido pesticidas o plomo) y la pérdida de hábitat. Es hora de dejar de verlos como “aves de mal agüero” y empezar a verlos como lo que realmente son: el escudo invisible de la salud pública chilena.
La próxima vez que veas una silueta oscura planeando en círculos sobre el valle o la costa, recuerda que, mientras tú respiras aire limpio, ellos están haciendo el trabajo sucio para que así se mantenga.
Para distinguir a estos dos “limpiadores” del cielo chileno, no basta con mirarles la cabeza (aunque ayuda mucho). Tienen estilos de vuelo, personalidades y estrategias de supervivencia radicalmente distintas. Es casi como comparar a un planeador de alta precisión con un avión de carga robusto.


 

Diferencias Físicas: El “Uniforme” de Trabajo
A la distancia, ambos se ven como manchas negras, pero si te fijas en la silueta y los detalles de las alas, la diferencia es clara:
Comportamiento: El Olfato vs. La Vista
Esta es la parte más fascinante, porque sus cerebros funcionan de forma muy distinta y los vamos a presentar individualmente.

El Especialista (El Jote de Cabeza Colorada)
-Vuelo: Es un maestro del planeo. Vuela con las alas en forma de “V” (diedro) y suele balancearse de un lado a otro como si fuera inestable. Casi no aletea.
-Superpoder: Tiene un sentido del olfato asombroso. Puede detectar los gases de la carne en descomposición incluso bajo el dosel de los bosques del sur o a kilómetros de distancia.
-Carácter: Es más tímido y solitario. A menudo es el primero en encontrar la comida, pero es fácilmente desplazado por otros.
El Oportunista (El Jote de Cabeza Negra)
-Vuelo: Vuela con las alas planas (como una tabla). Su vuelo es más activo: da varios aleteos rápidos y luego un planeo corto.
-Estrategia: No tiene buen olfato. Su táctica es vigilar al Cabeza Colorada desde muy alto. Cuando ve que el otro desciende, él lo sigue.
-Carácter: Muy social y agresivo. Se mueven en “pandillas” y usan su número para intimidar a otras aves (incluso a cóndores jóvenes o al jote cabeza colorada) para quitarles el festín.

Distribución Geográfica en Chile
Aunque ambos recorren gran parte del país, tienen sus “feudos” preferidos:
Jote de Cabeza Colorada: Es el verdadero ciudadano de Chile. Lo encuentras desde el extremo norte (Arica) hasta el Cabo de Hornos. Es mucho más común en la zona sur, la Patagonia y en zonas de alta montaña o bosques densos, donde su olfato le da la ventaja competitiva.
Jote de Cabeza Negra: Su distribución es un poco más restringida. Es muy abundante desde el norte hasta la Región de Aysén, pero se vuelve escaso o ausente hacia el extremo sur (Magallanes). Prefiere zonas bajas, la costa y, sobre todo, áreas con presencia humana (ciudades, vertederos, caletas), ya que se ha adaptado increíblemente bien a vivir de nuestros desperdicios.

Mientras captamos las fotografías en una caleta de la zona norte del país, fuimos testigos de un comportamiento curioso, cuando un grupo de jotes llega sobre una docena de restos de pescados, vimos una jerarquía clara. El Cabeza Colorada llegó primero atraído por su olfato, pero en cuanto llegan los Cabeza Negra, estos últimos, como pandilleros, toman el control del comedero por pura presión social y agresividad, entonces se sucede que las peleas y agresiones por quedarse con la gran cabeza de pescado son constantes, cada ave si no “traga” lo más que puede en unos cuantos segundos viene otro y se lo arrebata con las alas bien extendidas demostrando su tamaño dominante.
Nos quedamos con estas escenas de supervivencia, por cierto muy interesantes de observar, sólo con la reflexión de querer agradecer por su rol ecosistémico, porque independiente que en esta caleta le arrojan los restos de pescados faenados, en otros sitios los jotes y otros carroñeros hacen el aseo general de los hábitats, formando parte de un ciclo eterno de frágil equilibrio simbiótico entre la vida y la muerte. 

Revista BIOMA

Vida al sur de la Tierra

2026

VOLVER

Revista BIOMA es una iniciativa editorial apadrinada por 

NUEVO LOGO ONG.jpg

© 2025  REVISTA BIOMA, TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS

bottom of page