Chile tiene una rica biodiversidad, pero ¿sabíamos que es un destino naturalmente obligado para muchas especies migratorias, que ven a Chile como si fuera su propio hogar?

La migración es una acción intrínseca de la vida, prácticamente todo en ella se muda de un lugar a otro.

Es un comportamiento de casi todas las especies del planeta, algunas lo hacen por sólo unos centímetros o metros a la redonda como el caso de las hormigas, otras especies lo hacen por algunos cientos de kilómetros como los elefantes y los ñus en África y otros prácticamente no tienen limites llegando a viajar hacia latitudes tan distantes, que ya hablamos de miles de kilómetros, como es el caso de las mariposas Monarca en México, los grandes cetáceos que navegan con las corrientes oceánicas y varias especies de aves que se desplazan de continente a continente.

De alguna manera, directa o indirectamente todos somos migrantes, es más… la palabra “planeta” del griego “planos” significa “errante”, somos parte de una gran migración en el Sistema Solar y eso está consignado en nuestros genes, por ese motivo el acto de migrar llena nuestra imaginación, nuestras expectativas, sueños y esperanzas, especialmente cuando esperamos encontrar en otros destinos mejores condiciones para sobrevivir.

Y esto toma otro carácter cuando podemos ser testigos oculares a gran escala de este comportamiento en las especies que habitan nuestro planeta, es en realidad la suma de todos nuestros sueños más aventureros .

Los motivos que a mueven a esta necesidad de buscar nuevos horizontes en esencia son los mismos, alimento, agua y refugio. No obstante en la avifauna, por ejemplo, la nidificación, la cría y la reproducción son factores clave para la sostenibilidad de las especies en ciclos perpetuos de migración (dos veces por año). Por ello, viajar hacia otras latitudes que reúnan todas las condicionantes bio climáticas para hacerlo, es lo que motiva estos éxodos cíclicos y que para lograrlo, deben reunir fuerza y energía física para un desafío de esa magnitud, viéndose cada uno obligado a tener en su  memoria genética la información necesaria para realizar una navegación segura a su destino. Muchos no lo logran claro está, no llegan a destino, por diferentes motivos, son los riesgos asumidos al iniciar magna empresa.

Hacia el este, los cielos se pintan de tonalidades albo-grisáceas, se trata de la visita masiva de las gaviotas de Franklin (Leucophaeus pipixcan) una legendaria viajera, que viene a nuestras costas luego de reproducirse en Norteamérica (interior EE.UU y sur de Canadá), esta especie es un ave de menor tamaño que viene a Chile en verano y primavera para regresar posteriormente al hemisferio norte donde anida, esta especie es la única de su genero Laridae que realiza este tipo de travesía, de un hemisferio a otro, probablemente tiene por ello la habilidad de realizar dos mudas de plumaje en el año (primavera y otoño).

 

 

La Gaviota de Franklin no está en las listas rojas de conservación, se estima una población aproximada de un millón y medio en el mundo (BirdLife 2009) pero esta pequeña ave se ve afectada por otros motivos bilaterales a su existencia, que perfectamente podrían causar estragos en su comportamiento lo que desequilibraría la estabilidad poblacional, ¿Y el motivo? para variar se trata del factor antrópico, es decir por causas humanas. ¿Porqué? Porque sus sitios de llegada como humedales y playas son dañados por el tránsito con vehículos de arena, usados como botaderos de basura doméstica o simplemente destruidos por el constante crecimiento urbano-costero.

La Gaviota de Franklin requiere de una red de humedales costeros y playas, tanto para descanso después de su extenuante viaje, como para alimentación por toda la temporada, algunos de estos hábitats acuáticos naturales no son necesariamente protegidos y peor aún, son mirados con displicencia. No obstante, existen iniciativas extremadamente loables que velan por la conservación no sólo de ésta especie sino de muchas otras más todas integrantes de la avifauna y sus hábitats, nos referimos a la Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile, ROC.

ROC creó e impulsa periódicamente una campaña llamada “El día de la Gaviota” que consiste no sólo en una actividad para celebrar el masivo arribo de esta pequeña ave a Chile, sino que más importante aún, impulsan instancias educativas en cada región del país para niños y niñas desarrollando talleres, charlas y material didáctico, creando vínculos con la fauna que permiten que las nuevas generaciones crezcan con apego a la conservación y la ecología. Además, ROC trabaja arduamente con su red de voluntarios a nivel nacional para proteger los sitios de llegada, limpiando los bordes costeros, desembocaduras de ríos o humedales, etc.

Iniciativas como el Día de la Gaviota, buscan “crear un gran movimiento de sensibilización, que puede aportar en la toma de conciencia de la comunidad nacional respecto a la conservación de las aves y en particular en la protección de sus hábitats”

Así, especies migratorias que vienen de remotos sitios prácticamente del otro lado del planeta en busca sólo de hábitats limpios y con alimentos, deben y esperan encontrar los suministros necesarios para que su ciclo natural de migración no se vea interrumpido por nuestras irresponsables acciones con el medio ambiente, de lo contrario el daño será irreparable...

 

Más sobre

www.redobservadores.cl

diadelagaviota@gmail.com

diadelagaviotaperu@gmail.com

Agradecimientos a 

ROC

Ivo Tejeda

César Piñones

Vicente Pantoja

Revista BIOMA 2020

 

VOLVER

MIGRACIÓN, gaviota de franklin

logotipo propio CONAF 2018 A-01-01.png

© 2020  REVISTA BIOMA, TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS