Alguien muy cercano a todos nosotros esta enfermo, y aunque no lo dice… se ve, sus síntomas son evidentes, son graves ya a esta altura de la vida en él, si bien hay muchos remedios hay un solo doctor que puede salvarlo, y se llama conciencia…

El calentamiento global es uno de aquellos síntomas, y la enfermedad se llama Cambio Climático y de verdad que se trata de un problema bastante mayor.

Si, porque en él están contenidos, además del aumento de temperatura a nivel planetario, otros aspectos como la acidificación de los mares, el derretimiento de los glaciares y la agudización de fenomenología climática, es decir que se vuelven más recurrentes eventos como intensas lluvias o inesperados períodos de sequías.

Cuando el Sol emite su calor, sus rayos, entran al planeta pero no salen… por tanto la temperatura aumenta se puede preveer un dilatamiento de las aguas aumentando su volumen, lo que resulta obviamente en un aumento paulatino pero drástico del nivel del mar, ahí en donde los asentamientos humanos hoy gozan de bellas vistas costeras, se producen las primeras victimas de esta dilatación.Otro dato duro de este drama ambiental global y que por cierto puede que mucha gente desconozca porque no lo podemos ver directamente, más no sus efectos, es la “Acidificación oceánica” y eso se describe como el pH, pero antes de entender cómo los océanos se acidifican hay que entender qué es el pH, es un concepto químico o algoritmo que significa Potencial de Hidrógeno, donde “la acidez de una disolución acuosa es tanto mayor cuanto mayor sea la concentración de los iones de Hidrógeno (H+)”en la actualidad el pH oscila entre los valores de 0 y 14, donde el valor de 7 por ejemplo corresponde a sustancias neutras, el agua pura tiene un valor de pH 7 mientras que las sustancias ácidas como la vinagre o el limón por nombrar algunas, tienen un valor inferior a 7 y las sustancia básicas superior a 7 como la sangre o el jabón.

Entonces y volviendo a los océanos, el pH de nuestros mares es de 8,0 a 8,3, la mala noticia es que se estima que para dentro de unos 80 años, o sea el año 2100 el mar alcanzaría un pH de 7,6, dirán no es tanto!!, pero cuando disminuye el pH del agua se reduce también la disponibilidad de elementos como el Carbonato de Calcio (CACO3) y eso qué significa? Que muchas especies del fondo marino utilizan estas moléculas para formar conchas, caparazones y por cierto exoesqueletos… es grave un cambio en el pH oceánico, aunque parezca mínimo de sólo de unos dígitos. Dichas especies debilitaran sus mecanismos de defensa ante sus depredadores y paulatinamente esto se traducirá también en una crónica anunciada de extinción ya que sin CACO3 las especies retardaran su desarrollo y crecimiento disminuyendo poco a poco las poblaciones.

Pero los alcances del Cambio Climático no llegan sólo hasta ahí, ya es sabido que nosotros, además de ser los causantes directos de esta mal global, somos también víctimas de nuestras propias acciones, a sólo 30 años aproximadamente desde hoy, es decir para el año 2050, habrá lugares del planeta definitivamente inhabitables que ya no producirán alimentos, como tantas veces lo hemos visto en el cine especulativo futurista, y a raíz de eso se estima que alrededor de 140 millones de personas se verán obligadas a migrar en busca de alimentos.

Estos últimos meses del 2020, se llegó a un record de emisión de gases de efecto invernadero, la influencia antropógena ha sido catastrófica en los ecosistemas naturales y humanos.

Pero, ¿Qué pasa en Chile?, nuestro país cumple, según organismos de gobierno, con siete de las nueve características de vulnerabilidad, según la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC):

 

  1. Territorio Insular.

  2. Zonas costeras bajas.

  3. Zonas áridas y semiáridas.

  4. Zonas boscosas y expuestas al deterioro con propensión a desastres naturales.

  5. Sequía y desertificación.

  6. Contaminación atmosférica urbana.    

  7. Ecosistemas frágiles.

 

Durante el último siglo, la cantidad de dióxido de carbono (CO2) de acción humana, fue hasta 100 veces mayor que las emisiones del mismo gas de origen volcánico. Puede sonar cliché o repetitivo pero las decisiones que hoy tomemos o los caminos que emprendamos afectaran al futuro de las nuevas generaciones, si no reducimos las emisiones de gases de efecto invernadero, difícilmente dejaremos un legado a todos aquellos que hoy son pequeños y a los que vendrán después de ellos. 

A

Revista BIOMA 2020

 

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