IGLESIA DE PUQUELDÓN

Finalmente la historia de Puqueldón la conocemos en el centro de su pequeña plaza, caminamos por ella mientras el Sol comienza a marcharse, nuestro drone nos da también a modo de despedida un vistazo único de las dos torres de la iglesia en este cálido atardecer.

En extensión la isla de Lemuy es superada sólo por la Isla Grande y por la isla de Quinchao, son 97.3 km2 de arraigadas tradiciones y bellas expresiones arquitectónicas nacidas de la inspiración de carpinteros de rivera, contenedores de un patrimonio marino flaqueado por el norte por el canal Lemuy, por el sur el Golfo del Corcovado, por el este el Canal de Quehui y por el suroeste el canal de Yal.

Las altas torres de la iglesia de Puqueldón, se alzan únicas en su tipo por encima del paisaje, mientras algunas chimeneas encendidas no se desprenden de ese aroma a invierno insular.

Quisimos conocer al final de nuestra lista de iglesias de Lemuy, la iglesia de Puqueldón que si bien no es la más antigua porque fue construida en 1940, ni es patrimonio de la humanidad, es especial y diferente a las demás, por sus dos características torres enchapadas tejas de alerce.

Al entrar nos percatamos de su minimalista simpleza, la nave central con un albo techo de maderas tingladas lleva la mirada sin distracciones directo al fondo, al atrio, a la figura de un Jesús crucificado montado sobre un gran terciopelo color ocre, algunos vidrios rotos en las naves laterales nos empujan a detener la atención en antiquísimos óleos que narran el vía crucis, ya oscurecidos por los años, nos cuenta su párroco que varias veces han querido llevarlos a otros templos como objetos valiosos de la imaginería religiosa, no obstante han sido protegidos con recelo por los párrocos que lo han antecedido.

Puqueldón es una comuna antigua, fue fundada en noviembre de 1885, aunque esta localidad tiene una data aún mayor, pues antiguos documentos españoles del año 1785, describen este lugar como un poblado de casas rústicas de población mixta, mayoritariamente española. Se sabe que durante la época de la colonia, Lemuy era una guarnición y un presidio militar.

Desde el siglo XVII, los religiosos encargados de la evangelización de las islas fueron los jesuitas, quienes establecieron un sistema llamado Misión circular para hacerse cargo de todas las comunidades evangelizadas. La Misión circular duraba 8 meses y significaba recorrer en total unos 4000 km en dalca y a pie, pero como debían visitar más de 80 sectores y hacer frente a las adversidades del clima, la estadía en cada capilla duraba sólo un par de días y durante el resto del año la vida religiosa quedaba a cargo del fiscal. En los primeros años de la evangelización, las iglesias eran construcciones rústicas con techo de paja.

Por la necesidad de contar con más sacerdotes, la Compañía solicitó al Rey que se permitiera la presencia de jesuitas de nacionalidad diferente a la española. La solicitud fue aceptada y llegaron frailes procedentes de diferentes partes de Europa, sobre todo de BavieraHungría y Transilvania. Estos sacerdotes extranjeros fueron los que durante el siglo XVIII dieron impulso a la construcción de iglesias más perdurables que sus antecesoras. Ellos aportaron los diseños, inspirados en las iglesias de sus países, y parte de las técnicas de construcción. Por su parte, los carpinteros chilotes aportaron la mano de obra, los materiales y técnicas propias, muchas de las cuales estaban inspiradas en la construcción de navíos.

Después de la expulsión de los jesuitas, en 1767, la labor misionera quedó a cargo de los franciscanos; sin embargo, la construcción de templos siguió manteniendo los modelos iniciales y se creó una tradición arquitectónica mantenida a lo largo de tres siglos, llamada Escuela chilota de arquitectura religiosa en madera. Esta tradición evolucionó a través de los años, pasando de un estilo inicial muy adornado a otro, a mediados del siglo XIX, mucho más sobrio, que poseen cierta semejanza con el barroco y el neoclásico europeo.

Revista BIOMA

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