DIA INTERNACIONAL DE LOS ÁRBOLES

En el día mundial de los árboles, antes de todo, queremos acotar que usualmente no nos sumamos mediaticamente a los “Días internacionales o nacionales de…” porque estamos convencidos que en la protección y conservación del planeta en todos sus aspectos, tales como los hábitats y su contenido biológico merecen no un día, sino más bien toda una vida de constante preocupación, trabajo y permanente labor de concientización tras un solo fin, que es vivir sustentable y sosteniblemente en simbiosis con el entorno que nos aloja.

Cada componente de este entorno es en sí, es un hilo fundamental en esta gran tela de vida que se teje en torno a nuestro único hogar que es el planeta Tierra.

No obstante, la acotación anterior es importante también reconocer que al menos se considere un “día” destinado a la reflexión como en este caso, respecto a los árboles y su importancia para la vida en general, obteniendo como resultado esperado de campañas como estas, que las futuras generaciones pongan en valor su esencial función en los ecosistemas del mundo.

Los árboles, estas majestuosas formas de vida, valga la redundancia, son los seres vivos más grandes y pesados que han existido en el planeta, gracias a su biomecánica de crecimiento, anatomía e inconmensurable morfología que han poblado los suelos desde milenios antes que nosotros los humanos.

Bueno, mucho antes incluso, cerca de unos 4 mil millones de años atrás, cuando en este mundo era definitivamente otro mundo, tanto que es medio difícil de imaginar, se formaron las que fueron las moléculas primigenias, aun así, debía pasar mucho tiempo para que las condiciones bioclimáticas en el primitivo planeta se dieran para que la fotosíntesis oxigénica emergiera como un nuevo personaje en esta titánica obra teatral natural, unos 3.500 millones de años atrás la atmosfera comenzó a conocer al oxígeno en lo que sería una unión eterna. Esto significa claramente que las plantas en su naturaleza original no fueron las pioneras en esta aventura, ellas surgieron hace unos 450 millones de años atrás pero como las primeras células vegetales antecesoras de las algas y de las plantas actuales.   

Nueve de cada diez especies conocidas de árboles en el mundo, son necesarios para la supervivencia, basta con decir que solo las algas y otras plantas marinas son capaces de producir casi el 70 % del oxigeno, pero los árboles no se quedan atrás, un solo árbol puede generar suficiente oxigeno para casi 20 personas, obviamente dependiendo de que especie sea y su tamaño, con ello sumamos entonces a estos vetustos amigos al resto de las plantas para que juntas produzcan la quinta parte de todo el oxigeno de nuestro planeta, lo que no es para nada menor.

Además de eso, cumplen un rol esencial en el ciclo del carbono, es decir que trabajan como sumideros de carbono, con el proceso de la fotosíntesis que absorben el CO2 de la atmósfera para soltarlo luego como oxigeno puro y respirable, cuando sentimos la brisa fresca y prístina de un bosque, no es más que el resultado del loable trabajo de los árboles.

La triste noticia, que no es para nada noticia, porque pareciera importarle a unos cuantos no más, son las amenazas que a pesar de lo consignado anteriormente sobre la vital importancia de los árboles, palabras como deforestación, desmonte de flora silvestre o pérdida de hábitats por nombrar algunas terminologías dañinas y letales son cada vez más potentes en las páginas siguientes de la historia natural de nuestro entorno.

“Sexta gran extinción” ¿Cómo les suena eso? una nueva terminología que retrata el rumbo por el cual transita nuestra realidad.

Bueno, es un tema que ya hace un buen tiempo se viene visualizando por la comunidad científica, estamos convirtiendo nuestro hogar en un planeta hostil, que gracias los efectos globales de la deforestación y muerte de los suelos por ejemplo, vamos camino hacia allá, mil veces más rápido de lo que pensamos inocentemente en algún momento cuando la especie humana era menos destructiva.

Una extinción masiva, no es algo para tomar a la ligera como aquellas personas que lo ven como un tema para ser considerado casual, es decir sólo digno de una sobremesa de domingo con la familia y si es que. En definitiva se trata de un efecto final producto de dos causales que ya son palpables, el cambio climático y la perdida de los hábitats.

En definitiva, ¿Se requieren más argumentos?, ¿Resulta útil escribir más en esta nota científica de Revista BIOMA, para llegar a una conclusión práctica?.

No árboles… no vida.

Revista BIOMA 

2021

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