MIRADOR DE CÓNDORES

¿Qué puede hacer un día cualquiera un naturalista urbano para seguir aprendiendo sobre las aves que están en los alrededores de la ciudad? Para el caso de Santiago o en cualquier ciudad de la zona centro sur de Chile no hay nada más satisfactorio que ir a la montaña, pero no se desmotiven antes de pensar en esta posibilidad ya que hay varios lugares de fácil acceso y que no requieren de un estado físico enviable para lograr ese objetivo.

El Mirador de Cóndores, es uno de estos lugares. Se sitúa a una hora en auto desde Santiago en el camino que sube a los Maitenes en el Cajón del Maipo. Al llegar encontrarán una gran explanada o meseta que termina en unos acantilados alucinantes.

El mirador, se sitúa a 2.031 m.s.n.m y la bienvenida la proporciona un cartel que nos señala un serie de advertencias como no alimentar a los animales, no utilizar drones y no hacer ruido innecesario, lo cual a veces no se cumple por la cantidad de personas que se junta cerca del medio día, entre otros.

La primera recomendación es hacer este treking lo más temprano que puedan en la mañana, ya que el camino carece de sombra y a partir de las 10:00 AM el sol es intenso en época de primavera y verano. Desde el inicio hasta el mirador es entre una y dos horas a paso tranquilo (dependiendo del entrenamiento de cada persona). El camino es una manera de aprovechar y sentir la naturaleza cordillerana, donde podrán apreciar innumerables otras aves como tencas, diucas, yal, palteros, dormilonas, cernícalos y águilas por mencionar algunas.

Pero el premio al esfuerzo de este treking está, sin duda, al final del camino cuando observen al majestuoso cóndor en todo su esplendor, tanto en vuelo como posado en algún acantilado, y sí ¡esto es posible! podemos ver un cóndor de cerca y muy cerca si tienen suerte. Podrán emocionarse de tener a una de las aves con mayor envergadura alar (3 metros) frente a sus ojos.

Hacia el medio día, cuando las corrientes de aire toman fuerza, los cóndores comienzan a planear sobre nuestras cabezas, evidenciando su buche amarillo, el gran tamaño de sus patas en comparación con el resto del cuerpo y su característico collar blanco en la base del cuello, que se presenta tanto en machos como en hembras.

Como en todas las salidas a la montaña, o mejor dicho a cualquier parte de la naturaleza, debemos dejar el lugar mejor de como lo encontramos, lo que significa llevarnos nuestra basura y recoger aquella que encontremos en el camino y no olvidar  realizar el treking con protección solar y llevar algún snack ojalá saludable.

Texto y Fotografías

Gabriela Espejo y Juan Sebastián Espejo 

#wingsfromsouth y #cacoespejo_fotografia 

Revista BIOMA 

2021

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